El clamor por desmontar el racismo institucional debe llegar a América Latina

Foto de Michael Candelori/ Shutterstock

12 de junio de 2020 — Los recientes casos de brutalidad policial contra personas afrodescendientes en Estados Unidos pusieron en el centro del debate público la discriminación racial. Las manifestaciones en EE.UU. son una muestra clara del punto de inflexión al que está llegando la opinión pública. La sociedad entendió que no se trata de las demandas de la población historicamente discriminada, sino que es una lucha del pueblo estadounidense, que exige no sólo cambios en las acciones de la policía, sino una reconceptualización de sus funciones y del concepto de seguridad pública. También hace parte del debate público la necesidad de comprender los sistemas de discriminación y exclusión que han impactado en las condiciones de vida de las poblaciones afrodescendientes desde una perspectiva histórica, considerando aspectos económicos, políticos y sociales. 

El masivo rechazo al racismo tienen lugar en un momento en el que el COVID-19 expuso la brecha de desigualdad racial: las personas afrodescendientes, junto con otros grupos excluidos como las personas latinx, reportan el número más alto en contagios, debido a que participan en mayores porcentajes en labores esenciales, y a que muchas no tienen acceso a la atención médica. La recesión económica producto de la pandemia también refleja la desigualdad racial. En EE. UU., las personas afrodescendientes y latinas son las más vulnerables a perder sus empleos. El desempleo de las personas afrodescendientes subió a su nivel más alto en más de una década, en el mes de mayo. Hay que recordar que millones de personas migrantes y sus familias fueron excluidas de los programas de alivio económico, por lo que hemos insistido en la necesidad de incluirlos en los próximos paquetes de ayuda, junto con la extensión de los permisos de trabajo para los beneficiarios de TPS y de DACA

La recesión económica por la pandemia tendrá un impacto transnacional. El desempleo de las personas de origen latinoamericano en EE.UU. repercute en el envío de remesas a sus países de origen. Mientras que en México las remesas reflejan una caída de 2.6% con respecto al mes de abril del año anterior, y 28.5 % de marzo a abril de este año; en Guatemala la reducción ha sido menor. En los primeros cuatro meses del año, el monto de las remesas cayó 3.1 % con respecto al mismo periodo en 2019. Honduras y El Salvador también han sufrido disminuciones en las remesas: 7.1% y 9.8% respectivamente al comparar el mismo periodo en el 2019. Esto significa un duro golpe a las economías familiares y las de estos países. Por ejemplo, en El Salvador, la caída de las remesas tendrá un impacto en la liquidez y en el aumento de la pobreza. 

#AlianzaForBlackLives: Una acción digital impulsada por las organizaciones miembro de Alianza Americas para rechazar la injusticia racial y la violencia institucional.

El racismo y la brutalidad policiaca también están presentes en Latinoamérica. La situación es grave en Brasil, donde ocho de cada diez personas asesinadas por la policía son afrodescendientes. Mientras que en EE. UU. las personas salían a la calle por el homicidio de George Floyd, en Colombia salió a la luz el caso de Anderson Arboleda, un joven afrodescendiente víctima de brutalidad policial y en México generó indignación el caso de Geovanny López, quien murió tras ser golpeado por policías luego de ser detenido por no portar cubrebocas. 

La población afrodescendiente en América Latina también es discriminada, lo cual se refleja en el impacto desigual de la pandemia. La situación de las personas afrodescendientes refleja patrones similares de exclusión y discriminación a los de EE.UU. La situación es más difícil para las mujeres, quienes continúan siendo discriminadas en diversas formas, como lo señalaba la CEPAL en 2018. 

La expectativa ahora, es que el clamor por desmantelar el racismo institucional tengan también un impacto transnacional y llegue a América Latina. Las demandas por el desmantelamiento del racismo institucional llegan en un momento en el que golpeadas por la pandemia y sus efectos económicos, las sociedades estadounidenses y latinoamericanas reflexionan sobre sus sistemas políticos, la garantía y protección de sus derechos y la creación de pisos de protección social que no discriminen por raza, origen nacional, estatus migratorio, clase social, edad, sexo, orientación sexual e identidad de género. Este proceso debe empezar por examinar nuestros prejuicios y racismo, para continuar deconstruyendo los de nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras sociedades y nuestros Estados.

Spread the love

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *