México, pese a su discurso de “política humanitaria”, continúa con la política de detención y contención

Photo by Andrea González, from Colectivo Ustedes Somos Nosotros, Mexico.

29 de abril de 2019 En los últimos días, la administración de Andrés Manuel López Obrador en México ha insistido en que su nueva política migratoria está regida por el respeto a los derechos humanos, y que ahora México busca ser un país de “acogida” para las personas extranjeras que buscan oportunidades. La discusión en torno al cambio de política puede resolverse a partir del análisis de las cifras en torno a personas extranjeras que pudieron regularizar su permanencia, y bajo qué categoría o condiciones; el número de personas que fueron aprehendidas, las que se encuentran detenidas y las que fueron deportadas.

Una cifra alarmante es la de deportación de personas de Honduras. Del 1 de enero al 19 de abril de 2019, fueron deportados 11,443 hondureños de Estados Unidos. De estos, sólo 1,081 fueron mujeres y 102 fueron niños y niñas no acompañados. En el mismo periodo, México deportó a 15,239 hondureños. De estos, 2,448 fueron mujeres y 4,945 fueron niños y niñas no acompañados. Esto demuestra que casi un tercio de las personas deportadas eran niños y niñas no acompañados. Esta cifra pone de presente que 4,945 niñas y niños hondureños viajaron sin un miembro de su familia, buscando la protección que no encuentran en su país, y que la decisión de México fue la de deportarlos. Al comparar el número de hondureños deportados por mes en el 2019 con relación al 2018 se observa un incremento en todos los meses del presente año. Las cifras reflejan que estamos ante un cambio retórico en México, pero que en términos de acciones México continúa deportando a los hondureños en números mayores a los del año anterior. Como indicó Oscar Chacón, director de Alianza Americas, vemos la situación en México con decepción y preocupación.

Más personas detenidas y contenidas en el sur

Un grupo de al menos tres mil integrantes del “Éxodo centroamericano” fue perseguido por elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Policía Federal de México, mientras se dirigían por la carretera en el municipio de Pijijiapan, en el Estado de Chiapas, al sur del país, durante la semana pasada. Según cifras oficiales, 371 personas -entre estas niños- fueron finalmente detenidas, y ahora podrían enfrentar la deportación a sus países de origen.

Este grupo había salido de los campamentos de ayuda humanitaria ubicados en Mapastepec, donde permanecían en hacinamiento y condiciones insalubres desde mediados de marzo, en espera de una regularización migratoria por parte del INM. Estas personas estaban esperando                       el otorgamiento de una “tarjeta por razones humanitarias” que se habia anunciado en enero.  Sin embargo, el gobierno suspendió en varias ocasiones la entrega de esta tarjeta. A principios de abril, el gobierno anunció que iba a priorizar a mujeres, niños, y personas de la tercera edad.

Ante los hechos ocurridos, que ya han sido denunciados por organizaciones de DDHH en Ginebra, la Secretaría de Gobernación Olga Sánchez, el Canciller Marcelo Ebrard, y el Comisionado del INM Tonatiuh Guillén, en conferencia de prensa, defendieron su actuación, argumentando el respeto a la soberanía nacional y a las leyes migratorias. Aseguraron que el “Pacto Mundial sobre Migracióninspira la política migratoria del país, ya que se basa en: aumentar la flexibilidad de vías para la movilidad, proporcionar a los migrantes acceso a recursos básicos, y facilitar el regreso y la readmisión en condiciones de seguridad; poniendo énfasis en una “migración segura, ordenada y regular”. En la conferencia, los funcionarios aseguraron que la entrega de las tarjetas por razones humanitarias continúa, pero que se harán procedimientos “más selectivos”, apegados a estándares internacionales de protección y refugio, y que buscarán que sean emitidas desde los lugares de origen de los migrantes.

En la práctica, pareciera que se busca evitar que el flujo de migrantes avance hacia la frontera con Estados Unidos para congraciar a la administración Trump, que en varias ocasiones ha reclamado a México su poca colaboración para impedir el avance de las caravanas migrantes.

El gobierno de México da muestras de incongruencia en su discurso y sus acciones y cada vez se ven más lejanas las promesas de acogida y protección a la población migrante. Es grave que las personas que tienen un temor fundado porque su vida e integridad corre peligro estén en riesgo de ser deportadas a sus países, como Honduras y El Salvador, donde aproximadamente el 90 % de los crímenes quedan en la impunidad.

En la semana también ocurrió otro hecho destacado. El jueves 25, más de mil migrantes detenidos en el Estación Migratoria Siglo XXI en Chiapas, salieron sin autorización. Las autoridades migratorias señalaron que no hubo confrontación, debido a que no están equipados para este tipo de situaciones. Es preocupante que no exista una respuesta integral ante el “éxodo centroamericano” y que las medidas de contención y detención sigan prevaleciendo. La falta de continuidad en acciones de protección integral y de ausencia de respuestas pueden detonar situaciones innecesarias de confrontación entre el Gobierno y las personas migrantes que buscan respuestas a una vida digna.

Del “sueño americano” a ¿trabajador fronterizo?

La respuesta del gobierno mexicano en términos de acceso a documentación ha sido la ampliación de la tarjeta de trabajador fronterizo a otras nacionalidades, como El Salvador y Honduras (existe para Guatemala y Belice). Las personas que decidan acogerse a este documento tendrían limitaciones de movilidad a solo cinco Estados del sur del país. El presidente López Obrador anunció que las personas migrantes podrán acceder a trabajo en los proyectos de desarrollo propuestos para el sur de país como el tren maya y proyectos ambientales. El gobierno mexicano pareciera buscar concentrar a los éxodos centroamericanos en el sur del país. Esta esta estrategia, sin embargo, ignora que los flujos centroamericanos van hacia Estados Unidos y no están considerando permanecer en México.

“Éxodo” cubano rumbo a EE. UU.

La información de prensa de las últimas semanas ha dado cuenta de un flujo significativo de cubanos por México. Recientemente se informó de la presencia de grupos números de personas cubanas en Ciudad Juárez, en el norte del país, quienes esperan su turno para pedir asilo en Estados Unidos. Las personas cubanas transitan por México con un salvoconducto que los autoriza para transitar por México durante 20 días.

Hasta fines de marzo, la Casa del Migrante de Ciudad Juárez se encargaba de mantener el registro de las personas que quieren solicitar asilo en Estados Unidos, y quienes se les controla el ingreso por el puente fronterizo en aplicación de la política de metering o medición. Ahora, es la Comisión Estatal de Población (Coespo) la que está manteniendo el registro, asistiendo a Estados Unidos en las limitaciones del derecho de asilo. Desesperados por la larga espera, cientos de ciudadanos cubanos, optaron por cruzar el río y entregarse a la patrulla fronteriza.

La infancia migrante, uno de los retos de protección

En la última caravana se otorgaron poco más de 12,000 mil documentos a personas migrantes, entre los cuales 3 mil de ellas fueron para niños, según datos de UNICEF. Esto impone un reto aún mayor al Gobierno de México de generar mecanismos de protección intersecretarial para registrar, acompañar y proteger los derechos de los niños en los flujos mixtos.

Desde 2014, la Ley General de los derechos de los niñas, niños y adolescentes establece medidas especiales para la infancia migrante, especialmente que no estén en detención migratoria. A este llamado debiera sumarse el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, responsable de proteger el interés superior del niño.La Comisión de Derechos Humanos ha instado al INM a llevar un registro adecuado y transparente del número de niños, niñas y adolescentes que se encuentran en las estaciones migratorias del sur del país. Esta acción obedece a la necesidad de implementar medidas de protección que atenúen su vulnerabilidad.  

Encuentre la próxima semana una nueva actualización informativa y analítica del éxodo migrante en México.