Los buenos empleos y la prosperidad compartida requieren nuevos enfoques políticos, no una nueva ola de ataques racistas y xenófobos

Los buenos empleos y la prosperidad compartida requieren nuevos enfoques políticos, no una nueva ola de ataques racistas y xenófobos

Thursday, August 03, 2017
Cristina Garcia, (773) 875-3314
E-mail: cgarcia@alianzaamericas.org

Chicago, IL – El 2 de agosto, el presidente Trump ofreció su apoyo a un proyecto de ley propuesto por los senadores republicanos Tom Cotton de Arkansas y David Purdue de Georgia, la cual le hace el juego a la más racista y xenófoba del Partido Republicano. La propuesta titulada “Ley RAISE (por sus siglas en Ingles)” reduciría drásticamente el número de personas que podrían obtener la residencia legal permanente en los Estados Unidos, principalmente mediante la eliminación de visas disponibles para familiares de ciudadanos de EE.UU. y los residentes permanentes, y reduciendo en la mitad el número de refugiados admitidos cada año. En lugar de proporcionar visados que prioricen la unidad de las familias, la propuesta añade requisitos de calificaciones laborales y de ingresos a los criterios de elegibilidad para los visados de inmigrantes.

El director ejecutivo de Alianza Americas, Oscar Chacon, ha declarado lo siguiente:

El ante proyecto de ley presentado por los senadores Cotton y Purdue es una propuesta retrógrada, impulsada por el miedo cínico, que busca encubrir otras malas políticas. La disminución de la calidad de los empleos en los Estados Unidos tiene que ver con una serie de políticas económicas y laborales erróneas, no con los inmigrantes o la inmigración.

Al doblegarse ante las fuerzas más racistas y xenófobas en su propio partido, Trump busca desesperadamente re-energizar su base después del colapso de los esfuerzos republicanos para derogar y reemplazar la Ley de Cuidado de Salud aprobada durante la Administración Obama.

Este anteproyecto de ley es la continuación lógica de los esfuerzos para restringir y criminalizar la migración que surgió a finales de los años 80, avanzó con la aprobación de la Proposición 187 en California en 1994 y continuó con la ley federal de 1996 conocida como IIRIRA. Este último asalto causaría un daño incalculable a las familias, a las comunidades y, en última instancia, al futuro de la nación. Los más afectados si una propuesta como esta se convirtiera en ley serían los mexicanos, los latinoamericanos y los asiáticos, un hecho que el ala más racista del Partido Republicano no pasa desapercibido.

Desdichadamente, durante las últimas décadas ni los republicanos, ni los demócratas se han levantado vigorosamente ante el avance de la agenda racista y antiinmigrante encarnada en estas leyes. Ahora es el momento para que eso cambie. Todas las personas de conciencia deben hablar, no sólo contra este último ataque contra los inmigrantes, sino contra todo el conjunto de falsas premisas que han impulsado el debate sobre la inmigración durante los últimos veinte años. En lugar de restringir la inmigración, necesitamos que los políticos tengan el valor de contar la historia real. Los inmigrantes son un bien y una bendición para los Estados Unidos y deben ser reconocidos y tratados como tales. Deberíamos invertir en educación y formación para construir el país que queremos e infundir esperanza en nuestros hijos. Deberíamos priorizar la creación de buenos empleos con salarios decentes. Pero no nos equivoquemos. Esta propuesta legislativa no tiene absolutamente nada que ver con esos objetivos.

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