“En Honduras los jóvenes están dedicados a buscar la supervivencia cotidiana”

Tegucigalpa, 11 de abril de 2019 – Alianza Americas organizó el seminario virtual: ¿Por qué se está yendo  la gente joven de Honduras?, el lunes 8 de abril. Para encontrar respuestas a esa interrogante, invitamos a Karen Valladares, Secretaria Ejecutiva del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras y José Guadalupe Ruelas, Director de Casa Alianza Honduras. A continuación, encuentre una síntesis de la discusión.

De izquierda a derecha: Hazel Contreras, coordinadora regional de Alianza Americas en Centroamérica; Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza en Honduras; Karen Valladares, secretaria ejecutiva del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras.

¿Cuál es la oferta de educación en Honduras? ¿Quienes están terminando la educación secundaria? ¿Qué está pasando en materia de oferta de educación superior?

Karen: No todo el sistema educativo garantiza el acceso a los jóvenes, tanto en las zonas rurales, como urbanas. El acceso es más limitado en zonas rurales. Muy pocos logran sacar el bachillerato y algún título técnico o universitario. Pero la oferta está solo en las ciudades.

José Guadalupe: Hay 20 universidades en Honduras y un poco más de 90 mil jóvenes estudiando. Esto es una minoría. Las personas entre 12 y 30 años son más del 70% de la población. Hay un serio problema de oferta en el nivel medio. En educación básica hay cobertura de 94%, en educación media es solo de 31%. El 69% de los jóvenes no termina la educación escolar. La mayoría de ellos deben trabajar. Hay un alto nivel de deserción en la educación media. Se va generando un embudo educacional. Estamos en un promedio de 7 años de educación en la población. Eso genera una presión muy fuerte sobre las oportunidades de empleo. Los jóvenes están dedicados a buscar la supervivencia cotidiana. Eso explica por qué la gente migra, no migra para estudiar, migra para sobrevivir. Con las herramientas y estudios que tienen no logran sobrevivir. El sueño americano es sobrevivir. ¿Qué ha hecho el país? Se han abierto oportunidades en educación vocacional, pero se cerró el Instituto de Educación Vocacional, por corrupción. Nuestras habilidades técnicas y de empleabilidad son bajas.

¿Qué oportunidades de trabajo tiene la población entre 18 y 30 años de edad en Honduras?

Karen: Al no tener un grado académico, la juventud no tiene acceso a un empleo gratificante. Para conseguir un empleo en el gobierno es necesario tener un “padrino”. La mayoría de la población es joven, pero se contratan personas con experiencia. El subempleo es también problemático. Los grandes empleadores son el sector privado y el gobierno. La diferencia de salario es gigantesca. Aquí uno no se puede dar ciertos lujos. Si un joven no logró terminar la secundaria, consigue trabajos de menos de 100 lempiras diarios (US $4 aproximadamente), con eso no come tres veces al día.

José Guadalupe: El Estado emplea a 195 mil personas, la maquila emplea 120 mil personas. El resto de la gente busca la vida como puede, en el sector privado, pequeños negocios o trata de sobrevivir. Un joven en condiciones de mendicidad lograba recoger 200 lempiras diarias. Tener un empleo no significa tener la vida resuelta. Por eso, a las caravanas de migrantes se unen incluso personas con empleo. La gente se debate aquí entre la sobrevivencia. Las personas observan que las familias de quienes migran viven mucho mejor con las remesas. No es lo mismo ganar la vida limpiando una casa aquí, que limpiando una casa en Houston. Se apuesta a la microempresa, pero la seguridad hace que sea inviable.

¿Cuáles son los contextos y las condiciones de violencia que viven los jóvenes en Honduras y qué incidencia tienen en su decisión de irse del país?

Karen: Desde 2016 estamos haciendo una investigación con el Fondo Centroamericano de Mujeres, y estamos dando acompañamiento a personas retornadas. Hemos observado que las personas se van porque viven en zonas de alto riesgo. Irse es una estrategia porque tienen temor, huyen del control y del asedio personal de las maras. Ellas prefieren hacer el intento. Los pequeños negociantes se van por las extorsiones. No existe seguridad. No pueden entrar, ni con resguardo policial. Pero también es importante considerar las condiciones en las que las personas viven. Emigrar es la única opción que ven. Si las personas padecen una enfermedad, no reciben tratamiento. Ni siquiera necesitan recursos para ir, ahora son las caravanas, pero piden un aventón o jalón, y algo de comida y siguen. Aquí no tienen opción. Hemos recibido casos de personas jóvenes que las deportaron y las mataron al volver al país.

José Guadalupe: Casa Alianza identificó 120 casos de víctimas de trata. Solo un caso logró ser judicializado. Tenemos varios casos en que estamos tratando de dar protección. Lo estábamos haciendo con fondos del Departamento de Estado. Ahora que se suspendió la ayuda, estas personas se van a quedar sin protección. Estamos buscando otras fuentes de ayuda, pero si no hay opción ellas se van a tener que ir. La cooperación para la seguridad no tiene impacto, no cambia las relaciones en las comunidades. Es la Policía con mejores armas y patrullas, pero sigue siendo la misma Policía. Y hay colonias donde la Policía misma no puede entrar. Si a usted lo asaltan, lo amenazan, nadie va a hacer nada por usted. En Honduras hay un déficit de 800 mil viviendas, pero hay 90 mil viviendas abandonadas por el desplazamiento interno forzado.  El Estado ha tratado de hacer un proceso de depuración de las Policías. Pero, es un tema sistémico. En Honduras se asesinan cada mes 60 jóvenes, y cada 14 horas hay un femicidio.

¿Cuáles son las diferencias más importantes que observan entre las mujeres y los hombres jóvenes que se van de Honduras?

Karen: Muchas mujeres jóvenes son madres solteras o tienen responsabilidades dentro del hogar. Se observan mujeres jóvenes en roles tradicionales, sin la cooperación de los hombres. Se prefiere dar acceso a los niños al estudio, sobre las niñas.

José Guadalupe: son asesinados más hombres que mujeres en el país. La descripción de los femicidios en los medios es diferente.  Se intenta normalizar y justificar la violencia contra la mujer. Las mujeres están expuestas a algunos tipos de violencia a los que los hombres no están. Las mujeres tienen temores fundados mucho mayores. Las secuelas de la violencia que sufren son mucho más profundas. La variable de género en la violencia no es abordada. El 62% de los hogares son sostenidos por mujeres en Honduras.

¿Qué información tienen los jóvenes hondureños sobre el viaje a Estados Unidos? ¿Entienden y dimensionan la distancia que recorrerán? ¿Conocen los peligros de la ruta? ¿Qué expectativas o información tiene sobre cómo ingresarán a México y a Estados Unidos?

Karen: el joven simplemente reacciona a la situación. El joven no se va informado. Algunos lo entienden, pero es más el hambre o la inseguridad. La mayoría se va con su mochilita, quizás con una muda de ropa, sin dinero. Las redes sociales son fundamentales. Los jóvenes tienen mayor acceso, se enteran cuando hay una caravana y se unen. Se van sin conocer sus derechos, sin recursos, sin entender el viaje. La situación del país los obliga a tomar una decisión, salen obligados.

José Guadalupe: En un informe, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) decía que son pocas las personas que piden refugio. Eso es espeluznante. Se van sin la información suficiente. ¿Por qué no estamos dando esa información? ¿Por qué escuchamos de los peligros de la migración y el chantaje emocional? Esa es una decisión bien pensada. Hay quienes se están enriqueciendo con las deportaciones. Si hubiera educación, trabajo, seguridad, tratamiento de violencia de género, podríamos pensar en procesos de arraigo en estos países. La falta de información es una estrategia. Nosotros, ¿qué vamos a hacer frente a eso?

Ustedes también trabajan con población deportada, ¿qué observan en los jóvenes hondureños que son deportados? ¿Hay alguna diferencia entre los que son deportados y los que buscan asistencia para un retorno voluntario al país?

Karen: en proyecto con personas deportadas, identificamos que un tema para salir era el empleo, la inseguridad. Los jóvenes necesitan acompañamiento psicosocial. Difícilmente los jóvenes conocen los programas que existen. A raíz de la caravana del 2018, el gobierno ofreció  cinco programas: retorno seguro, ayuda humanitaria en el retorno, protección social en el lugar de origen, oportunidad de empleo, oportunidad de emprendimiento. ¿Qué cobertura efectiva tuvo? ¿Quiénes fueron los beneficiarios? ¿Dónde termina ese retorno? No lo sabemos.

José Guadalupe: Hay estigmatización cuando las personas retornadas regresan a sus comunidades. Las personas creen que en la migración se convirtieron en delincuentes. En el caso de las mujeres, hay muchas preguntas sobre su vida sexual. Las campañas contra la migración contribuyen a la estigmatización de los migrantes. Cuando regresan encuentran ambientes hostiles, que no los entienden. Hay estrés postraumático porque fracasaron, se ocultan, se van. Hay una estigmatización muy fuerte a las madres. No son bien recibidos en el Norte, en el camino sufren y al regresar tampoco son bien recibidos. La gente busca los programas que se anuncian, pero no los encuentran. Yo tengo la preocupación del impacto de la suspensión de ayuda de Estados Unidos en los centros de atención a las personas deportadas, que son financiados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). ¿Qué vamos a entender por retorno seguro?

En las preguntas y respuestas:   

José Guadalupe: Lo que necesitamos es países ordenados y seguros, no migración ordenada y segura. No van documentados no porque no quieran, sino porque no se los dan. Si quisiéramos originar arraigo en la juventud, habría que ampliar la cobertura y la calidad educativa. Tenemos un sistema de salud hospitalario. Necesitamos pasar a un esquema de seguridad humana: prevención, persecución del delito.

Karen: abuso en la ruta migratoria, no solo físico, sino también emocional. Muchas mujeres decían que habían sido víctimas de secuestro. Muchas sufrieron abuso a manos de sus coyotes. Hay enfermedades que se agravan o se generan por la migración, no sólo enfermedades de transmisión sexual o psicológicas, sino otras. Migración garífuna: no está dimensionada. No tenemos datos.

Jose Guadalupe: el término caravana, es un término del relato. Las caravanas ayudan a visibilizar ese éxodo anónimo que no se ha detenido. Debemos ser cuidadosos de no estigmatizar o etiquetar a la migración.

Este seminario virtual, promovido por Alianza Americas, hace parte de nuestros esfuerzos para insistir en la importancia de entender las causas de la migración, puntualizando en las condiciones particulares de cada país. Esperamos contribuir a enriquecer la discusión sobre los éxodos masivos con voces desde Honduras.