Derrotar a la supremacía blanca y sobreponerse al colonialismo: un reto para las comunidades de origen latinoamericano

20 de octubre de 2020 — El legado del colonialismo en las Américas continúa presente pese a las luchas y a los esfuerzos por ocultar un sistema de estratificación con profundas consecuencias sociales, económicas y políticas. La igualdad entre todas las personas y la dignidad humana, el valor intrínseco de toda persona, continúan siendo objetivos que perseguimos, enfrentando instituciones que la niegan y que excluyen a unos para beneficiar a otros. La negación tiene un límite y en muchas sociedades estamos presenciando un momento que exige reconocer la perversa prevalencia de la supremacía blanca, como piedra angular del racismo estructural que sigue permeando todo. El combate frontal contra el racismo supremacista blanco debe ser un ingrediente esencial desde el cual replantear la urgencia de nuevos pactos económicos, sociales y políticos tanto para los Estados Unidos de América, como también para el conjunto de sociedades en América Latina y el Caribe.

 

Un grado adicional de complejidad se agrega al comparar el impacto de las diversas coronas europeas en la colonización. Esta es una discusión necesaria para reconocer la discriminación y el racismo presente en nuestras sociedades, tanto en las que nacimos, como en las que nacieron nuestros padres, a las que migramos y en las que trabajamos y vivimos. Negar el racismo y los esfuerzos por mantener la supremacía blanca nos mantiene anclados en un pasado, que necesitamos entender críticamente, reconocer el daño causado, ofrecer reparaciones y reconstruir las relaciones económicas, sociales y políticas. Es necesario deshacer las estructuras de injusticia, que persisten en nuestros países. Nuestras sociedades llevan más de 500 años evadiendo la realidad, por ello proyectos narrativos como 1619 representan un aporte indispensable para dar inicio a esta tarea.

 

En Estados Unidos, el sistema de segregación racial que se suponía sería desmantelado a consecuencia de reformas legislativas como la Ley para los Derechos Civiles aprobada en la década de los 60’s, mantiene su influencia e impacto hasta el día de hoy. La persistencia sistémica del racismo supremacista blanco sigue teniendo consecuencias económicas, sociales y políticas adversas, para las personas de minorías étnicas o raciales. Indudablemente, las personas de raza negra, al igual que los pueblos indígenas de Norteamérica, siguen siendo las personas con la más larga trayectoria de abusos en su contra. Las personas de origen Latinoamericano, que incluye a personas de múltiples identidades étnico-raciales, en la medida que se han constituido como el grupo de personas más numeroso a lo largo de las ultimas tres décadas, después de las personas de raza blanca, han sido sumadas a la lista de victimas del racismo supremacista blanco.

 

El empobrecimiento y precariedad que ha históricamente afectado a personas de minorías étnicas y raciales, especialmente a personas indígenas y negras; al igual que la larga trayectoria de abusos cometidos por las fuerzas del orden público en contra de estas personas, son síntomas evidentes de un viejo conflicto nunca resuelto. En las últimas décadas, pero de manera más obvia a lo largo de los últimos cuatro años, las expresiones de la supremacía blanca, se han agudizado. Independientemente del lenguaje que se utiliza, que a veces puede confundir, los hechos y los datos denotan la persistencia de la discriminación, la exclusión y la sobre-representación de las personas blancas en espacios de poder económico, político, social, y cultural. 

 

Para las personas de origen latinoamericano y caribeño, que desde finales de la década de los 90’s han sido el grupo más numeroso de las minorías etnico-raciales en los Estados Unidos, el conflicto racial, comunmente definido como un conflicto entre blancos y negros, les presenta muchos desafíos. En contraste con la noción homogeneizante de términos tales como Latino, Hispano, e incluse Latinx; las poblaciones de origen latinoamericano y caribeño engloban una amplia gama de identidades, incluyendo población negra, indígena, mestiza, etc.; las cuales con frecuencia han sido negadas. La preferencia por las personas de piel más clara, el rechazo a las culturas indígenas y afrodescendientes continúa presente hasta el día de hoy, y se manifiesta en la violencia contra líderes indígenas y afrodescendientes que luchan por defender sus territorios y por la subsistencia de sus culturas. La autonomía territorial continúa siendo una lucha vigente. Además, esta población está permeada por identidades de clase que influyen en la manera en que cada grupo define su identidad. 

 

Más allá de tener que definir el mejor rol posible de las comunidades de origen latinoamericano y caribeño ante la condición histórica de opresión de las personas de raza negra en los Estados Unidos, el momento actual es un momento oportuno para avanzar en una introspección crítica de los prejuicios racistas, al igual que de las múltiples expresiones de opresión internalizada que caracterizan a estas comunidades, para buscar estrategias de superación de estos males. La manifestación última de la discriminación es la violencia. La agresión verbal y física continúa siendo un rasgo constante, que tristemente reafirma que la supremacía blanca se encuentra enquistada en nuestras sociedades. Reconocerla, señalarla y luchar contra ella es un esfuerzo colectivo y necesario, una tarea de largo aliento esencial para que podamos construir sociedades donde todas las personas sean tratadas con dignidad, y donde la igualdad esté presente como condición necesaria para una vida plena. 

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Asamblea de Liderazgo de Alianza Americas 2020

Si está interesado en conocer más sobre este tema, le invitamos a unirse a nuestra sesión de análisis virtual Derrotar a la supremacía blanca y sobreponerse al colonialismo, este viernes 23 de octubre. Esta es la segunda sesión de la Asamblea Nacional de Liderazgo 2020 de Alianza Americas, un evento que reúne a nuestra membresía y aliados para analizar los desafíos actuales y definir estrategias de acción para promover cambios para nuestras comunidades. Conozca más de nuestra Asamblea aquí

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